Un vuelco con nombre y apellido, por Tomás Mayoral
El cambio de ciclo que devuelve el poder autonómico y municipal en la Comunidad Valenciana a la derecha tiene un nombre propio, Partido Popular, pero también un apellido, Vox. Es indiscutible el triunfo de Carlos Mazón, pero estaría muy lejos de llegar al Palau sin el concurso de la extrema derecha, esa cuestión que ha evitado durante toda la campaña pero que ahora tendrá que afrontar. En el adn de los de Abascal está más patente el gen negativo de impedir que la izquierda gobierne que el positivo de imponer su programa lleno de playas para todos. Están condenados a apoyar a esa “derechita”, ya no tan cobarde, incluso cuando los dejen fuera del gobierno. El suyo es un voto ideológicamente fiel y políticamente inane, el “antivoto útil” por excelencia.
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