Una sepultura en el olvido, impropia del legado universal de Rafael Altamira
Una tumba completamente abandonada, sin ningún mantenimiento, con la lápida partida y agrietada. Una sepultura impropia del legado del jurista más relevante de la historia de España. Esas son las condiciones en las que se encuentra el lugar donde descansan los restos de Rafael Altamira Crevea (Alicante, 1866-México DF, 1951), en el cementerio de México DF. Al otro lado del Atlántico, su tumba permanece sumida en el olvido, mientras que en El Campello el Ayuntamiento y la familia del humanista acaban de aunar esfuerzos para repatriar sus restos y los de su mujer, para que reposen en el camposanto campellero, en un lugar acorde con la figura de este alicantino universal.
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