Las pestañas de la Macarena
Una vez escuché a un macareno decir que su Esperanza volvía a la basílica, tras una noche y una mañana de maravillas, más morena, porque era el único día que le daba el sol. El hombre, racional a la postre, tras deleitarse en el prodigio, aclaraba: “y es verdad… por el humo de los cirios”. No sé yo si este asunto es así pero lo cierto es que algo de deterioro debe haber cada vez que esta pieza, única en su arte y en su capacidad de generar adhesión identitaria,…read more
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